Despedidas

A Marta y Manlio

Porque cae el alba
y el vino se amustia en una copa rota,
y las palabras suenan
cada vez más espaciadas.
Porque las miradas llevan
paradojas del recuerdo
y la vida despunta
sólo luces,
sólo sombras.
Porque alguna música
allá lejos en el tiempo
suena a noche,
a caricia,
a olor de río.
Porque en tres momentos
somos viejos en las sendas,
y sabemos que la espera
asomada a la distancia
es el sino de mañana
y los hijos crecen
y son niños
y es otoño en cualquier tarde de estío;
y estamos y no estamos
reviviendo las ausencias entre silencios y risas
y de golpe se confunden el presente,
el deseo y el pasado
y la lágrima se funde en el árbol que no brota.
Porque el alba cayó
como a pedazos  truncos
y fuimos
y vimos
y oímos
y dimos lo esencial de lo nuestro
y lo otro
y la palma se unió
con la palma y con el callo.

Es por eso que lloro en los andenes
cuando el tren
se estremece en los adioses.

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