La historia se reduce

A veces
la historia se reduce a una foto,
al estrépito de una lágrima,
a un libro,
a la carta que llegó tarde,
a la espada del soldadito de plomo,
al güisqui solitario
y a toda una pléyade
de papeles rotos.

Es entonces
cuando dejan de existir los héroes.

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Porque extraño

Hay un jilguero
que canta en la ventana,
alguien silba
un tango en los zaguanes
y suena la flauta
del viejo afilador.
Sin embargo
vuelvo porque extraño.

Hablé de años pasados
con la gente que más quiero
mientras los vinos
calentaban las palabras,
las dichas, las calladas.
Pero vuelvo,
vuelvo porque extraño.

Pasó una piba joven
parecida a vos cuando eras joven;
y yo,
que te extraño,
vuelvo porque vos estás allá.

Oí hablar de este país
como si fuera el mío
y así y todo
vuelvo porque extraño.

Sentado en el bar
frente a un café que llegó frío
miro pasar
por la ventana mis recuerdos
y sin embargo
vuelvo porque extraño.

En la casa de mis padres
hay fotos, cartas
y memorias estampadas.
Me llevo algunas
al lejano lugar
que siempre extraño.

Y ustedes,
perdón,
vosotros
estáis allá
esperando a que yo vuelva.
Y yo vuelvo simplemente
porque nunca he dejado de extrañar.