A ese amor que no fue

Ni siquiera un beso,
una caricia.
Todo estaba contenido en las palabras,
sonrojado en los silencios,
anclado en las miradas.
Mis cartas de amor
fueron borradores y cenizas.
Y vi cómo pasabas hacia el tiempo
esperando el gesto que no llega
de un amante tonto, adolescente,
perdido en posibles que no encuentra,
perdido en añoranzas que no tuvo,
perdido en laberintos que se inventa.

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La tía Fanny

A Fanny Edelman

Me hablaba de edificios,
calles que existían,
batallas
y señores que lucharon en batallas.
Me hablaba de reuniones,
de poetas que pelearon versos,
de heridos y de héroes mudos.
Y yo escuchaba
como el niño
que fui en mis recuerdos.

Ahora,
por mucho que la imagen de la charla,
el té humeante y su sonrisa
vuelvan sin descanso
a mis ritos cotidianos
otro hueco oscuro
se ha adueñado de mi centro.
Esta vez
es la voz de su relato la que falta.