Es posible

El ojo del hambre mira
por la ventana rota.
El zapato
dejó de estar en el niño
y sus pies vagan
por la comida muerta.
El viejo busca
entre restos
los años que le quitan cada día.

En las calles
miles de rostros esperan la limosna
hasta que una boca grita
y las miradas se encaminan a otras luces.
Y el grito se repite
y silencia a la sirena
que anunciaba la llegada
del orden y el respeto.

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4 pensamientos en “Es posible

  1. blocdejavier dice:

    Me suele gustar mucho más el final de tus poemas… si bien necesitan del principio. Hay cierta quietud desencantada rota por la inminente carga policial. Me lo llevo, todavía está por decidir a cuál de los dos blogs

    • Gabriel Alejo dice:

      “Quietud desencantada”, así me siento, Javier. Has dado en la tecla y te robaré esa conjunción de palabras para algún otro poema. Creo que muchos de mis poemas son una “introducción” para el final. Y en general éste es lo que más me cuesta. Un abrazo

  2. Jorge Vera Ocampo dice:

    Ojalá sea ese día y esa grito no pare ya. Ojalá nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos no pierdan sus zapatos. Ojalá nosotros encontremos entre los restos algunos de esos años que nos permitiran ver el cambio.
    Hermoso, Gabriel!

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