El olvido

Una serpiente de bruma
desdibuja el intento de evocar.
Se ha borrado el orden
de las habitaciones.
Las lámparas sólo tejen sombras.
Tras un tumulto de ideas
se esconden las puertas.
La cocina,
con el vaho del puchero y los fideos,
se pierde tras algún muñeco roto.
Sólo puedo ver, con dolor fotográfico,
la escalera y el insólito triángulo
que encerraba los juguetes.
Es cruel
sobrevivir a la memoria.
Allí siguen viviendo
los que se han ido
sin decirme adiós.
En el juego de mi tenaz vigilia
puedo llegar a chocar con las paredes
buscando el paso
de mis visiones incompletas.
Quiero descansar
del recuerdo enfermo
que se niega a ser mi compañía.
Me queda la paz de saber
que fui feliz bajo esos techos.
Sigo oyendo los tangos de la radio,
el ruido de las ruedas de un triciclo
y la campana del colegio
no sé si llamando a entrar
o a salir de aquella infancia que me amó.

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4 pensamientos en “El olvido

  1. Irene dice:

    Me han gustado enormemente muchos poemas anteriores, y estoy segura de que en el futuro habrá más, muchos más, que me gusten y me emocionen. Pero solemnemente declaro que “El olvido” está en una dimensión aparte de emoción, de evocación y, porqué no, de poesía.

  2. Chojesús dice:

    Hoy he conocido tu blog, soy nuevo en esto. Solo soy un aficionado a escribir, la mayoría de las veces tonterías.
    Me ha encantado esta evocación, y sin querer me encontrado con la mía.
    Un saludo desde mi Isla de Tenerife.

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