Todavía las cunetas

Poblados de muerte
caminan sobre la piel de las cunetas
pisoteando memorias
con los pies que olvidaron el camino.
El fusilado mira
desde el vestigio de una fosa
que grita el dolor de la ignorancia.
La cobardía construye
el pretexto del destino
pero es el hombre
el que labra la historia
y luego la despoja de su voz.

El final del poema

Allí donde aún flota su perfume
pasan las horas de un poema
que espera en silencio el verso final.
Ella cantaba la canción de un trovador
que murió con la sombra de la acacia.
Cansados del camino
sus pies jugaban a ser alas de calandria
y las manos rozaban alboradas.
Hoy son otros
los ojos que acarician su mirada
y por el puente
se desliza su esbozo hacia el recuerdo.

La chelista

Hubiera sido el sonido inacabado,
la nota oculta
que no podemos dejar de oír,
la lágrima del acorde,
la pasión de Bach,
el gesto de amor que dibuja
la caricia del arco,
la angustia en el silencio.
El viejo chelo que aguarda en la vidriera
la mira y sueña
que la ve retroceder
por el camino de los años.

Pena

Aunque la siesta abrace
los relojes que caminan
con la insistencia del caparazón
la tarde comienza el sendero que se angosta.
Con el olor de los jazmines
vuelven las notas que murieran
en los labios del amante atormentado
y la pena busca el único recodo
donde la noche
jamás abandona los latidos.

La rata muerta

Con un ojo seco
la rata muerta mira el paso de los viandantes.
La boca alberga el gesto inútil
de un colmillo que amenaza al vacío.
Las abuelas tapan la cara de los niños,
el que pasea al perro tuerce su camino,
la señora del vuitton pierde compostura
mientras la rata, insensible,
sigue allí esperando
al turno de crisis que limpie la ciudad.

Lentamente

Me tenderé
sobre el manto de la orilla
y el lucero forjará mis espejismos.
Entre los huecos que dejan
los sueños de la última pasión
sólo el silencio dibujará caminos.
La tierra tendrá el color del campesino
cuando el ocaso bese la lejana línea
y el pájaro anuncie la fuga.
Cobijado en mis pensares
te veré pasar de largo
y entonces percibiré mi ausencia
con la paz que cinceló el pasado.