Deseos

Hubiera querido morir
en cada fado que su voz acariciaba,
pintar las huellas del ciervo
en la hoja del abedul,
vivir siempre mirando al mar
desde la barca del marinero ciego,
hacer sobre el agua el sendero
por donde se llega al margen,
oír en el chelo
la mirada de Bach.
Hubiera querido
elegir el lugar
y el momento de su muerte
pero apenas alcanzó a ver la llegada
del silencio que habita la sombra.

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Fugaz

El gesto previo del ciervo
es la palabra que yace
en un blanco de silencio.
La huida se borra
en el rapto de la hoja
y tampoco sirve la quietud
que duerme entre los saltos del jilguero.
Aun así sonará el disparo.