Escribir

Escribir
escribir sin parar
sin pensar de corrido sin puntos ni comas
con la urgencia de la boca en el mar
la rabia del currante
la pasión de los que esperan el primer amanecer
Escribir al muerto que nos habla
desde la memoria y desde el olvido
escribirle al que no dejamos de obligar a renacer
al que rompió la paz que nos cansaba
al que está en nuestra piel
al que nunca se marcha
Escribir por amor
por dolor y por odio
Escribir para vos
pará tú para él
escribir para nadie y morir en la letra
Escribirle a la mancha pequeña
que tiene por cielo
el peso del agua
que albergó la plaza
y el aula
que rompió la risa
y la regaló sin miedo
Escribirle al árbol al fruto
a la hoja y la gota
a la tierra
a la sal a la herida
Escribirle a la que hundió
el grito en la sangre del no
a la del terror de la llave
a la que parió el dolor
cuando nació mujer
Escribir puertas
besos prohibidos armarios
y desprohibir todo escribiendo
Escribir sin parar ni pensar
así
de corrido
sin puntos ni comas

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Palabras

La palabra robada,
la dicha,
la que acompaña,
la prestada,
la callada,
la que hiere,
la que duele,
la guardada,
la inútil,
la que insulta,
la palabra viva,
la del labio,
susurrada, húmeda, ardiente,
la de la garganta,
gritada, ronca, áspera,

la del poema, el diario, la canción,
la que se dice en catalán
o en idish
o en porteño,
la recitada,
la cálida,
la hueca,
la maldita,
la mala palabra,

una sola palabra,
te doy mi palabra,
su palabra contra la mía,

la que el viento se llevó,
la construida, la rota, la antigua,
la que ya no se usa,
la auténtica,
la extranjera,
la mejor, la peor,
la palabra de honor,

hombre de palabra,
hombre de pocas palabras,
a palabras necias,
palabra sobre palabra,
la palabra a tiempo,
no tengo palabras,
la mal dicha,
la palabra de cortesía,

palabras de amor,
palabras oscuras,
palabras vibrantes,
palabras de boca en boca,
juego de palabras,
palabras que resuenan,
palabras ahogadas,

sin palabras,
palabras de consuelo,
sus últimas palabras,
divinas palabras,
palabras vacías,
palabra de Cristo,
no tiene palabra,
palabras al vuelo,Palabras
palabras que llenan,
vosotros
ni palabra,
son
puras
palabras.

Instantes

Lejos la voz se apaga
y alguien pisa el camino de la flor.
El grito abreva en la distancia
mientras el silencio vuelve.
Los pasos en la arena
aceleran el reloj
del hombre que cuelga su mirada
en el trapo del mástil putrefacto.
Cuando el lago caiga en la llovizna
el pez boqueará
contra la puerta sin marco.

Geometrías

Sin cruzar la grieta
por la que se cuela el sol
los pasos rodean la umbría.
La locura que mora en el círculo
atrapa el silencio de la cuerda
y un aquelarre se angosta en el borde
cuando el malabarista muere
detrás de la línea.
El punto alcanza lo eterno
de la estirpe de lágrimas
que conjuran el grito.
Un baile en la esfera
traba los pasos del payaso
y el payaso gira huérfano
por la ausencia de rincones.
Nadie devuelve el pie robado
al viejo funámbulo
que duerme en el trapecio.
La función acaba
en un óvalo que anhela
la distancia invariable.

Origen

No sé si fue
en el momento de la sangre
el grito el dolor y la sonrisa
o el día que el barco
dejó plantada a la parca
en la mancha de aceite de una piedra.
También pudo haber sido
a orillas del arroyo
junto a la voz de tu silencio
cuando el temblor de la palabra
ignoraba el viaje infinito del abrazo.
O cuando asomaron las gemas.
O las gemas de las gemas.
Tal vez hayan sido muchas
las veces que nací
tantas como muertes he tenido
menos una.

Una gota en el mar de alambre de espino

Mirad la gota sobre el pañal
que va en busca del niño
muerto en el fondo del mar
abrazado a su madre
ya sin leche
ya sin piel
ya sin ojos
ya sin nada
nada
nada.

Mirad la gota de agua.
Ya no sabe
a ese mar azul que vio el poeta.
Probadla
y no digáis mañana que no veíais danzar
al vapor de la muerte en vuestras playas.

Probad el sabor
de esa gota manchada
en la sangre del grito
que por última vez os llamó
desde ese mar de alambre de espino.

El sueño y el bosque

Sobre un manto de bocas sin grito
cae el árbol.
La oscuridad del vértigo
desnuda orquídeas
y el despertar se abrasa
en un fuego que no quema las siluetas.
Un niño huye y el anciano
ahoga su terror en la vigilia.

Poco a poco la luz
llevará la calma al latido