Libertad

Decir muro y caer
la espera del viejo,
eslabón tras eslabón,
en la orfandad del otoño.

Decir tiempo y nacer
la víscera al abrigo
del nido. Y el pan
cuando sangra en el hueco.

Decir aire y volar
la pluma entre la herrumbre
y la reja que el canto
del jilguero mata.

Decir grito y dejar
la herida abierta
al verso oculto
en la boca de hambre.

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Fugaz

El gesto previo del ciervo
es la palabra que yace
en un blanco de silencio.
La huida se borra
en el rapto de la hoja
y tampoco sirve la quietud
que duerme entre los saltos del jilguero.
Aun así sonará el disparo.