Escribir

Escribir
escribir sin parar
sin pensar de corrido sin puntos ni comas
con la urgencia de la boca en el mar
la rabia del currante
la pasión de los que esperan el primer amanecer
Escribir al muerto que nos habla
desde la memoria y desde el olvido
escribirle al que no dejamos de obligar a renacer
al que rompió la paz que nos cansaba
al que está en nuestra piel
al que nunca se marcha
Escribir por amor
por dolor y por odio
Escribir para vos
pará tú para él
escribir para nadie y morir en la letra
Escribirle a la mancha pequeña
que tiene por cielo
el peso del agua
que albergó la plaza
y el aula
que rompió la risa
y la regaló sin miedo
Escribirle al árbol al fruto
a la hoja y la gota
a la tierra
a la sal a la herida
Escribirle a la que hundió
el grito en la sangre del no
a la del terror de la llave
a la que parió el dolor
cuando nació mujer
Escribir puertas
besos prohibidos armarios
y desprohibir todo escribiendo
Escribir sin parar ni pensar
así
de corrido
sin puntos ni comas

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“Encargo” de Julio Cortázar

Cadena

El temor de que la gota vuelva
a horadarle los sesos
inquieta sus pasos
cuando entra a la cocina.
Pero el grifo ha enmudecido.
El aroma del café
no rompe el frío hedor
de los movimientos que se repiten.
La calle espera
con una paz falsa
en la que ya nadie cree.
Al salir ladrarán los perros
y no sabrá por qué.
Abre la puerta y piensa
que si roba una flor
del rosal de su vecina
una espina se clavará en su dedo
y ese será
el dulce e injusto castigo
en una mañana que se atardece.
Entonces mira su bata
y comprende que hoy
no es buen día para salir.
Mejor será volver a la cocina
a ver pasar la quietud
mientras toma su medicación.

Feliz navidad

Cuando enviéis los deseos
de paz y prosperidad
que corresponden a estas fechas,
cuando pidáis mesa para la cena del trabajo
que os reunirá en sana armonía,
cuando llaméis a los que nunca llamasteis durante el año
para decirles que siempre os acordáis de ellos
y más aún en estos días
que nos inundan de amor,
cuando devolváis el beso
que os lanza el bueno de Papá Noel
en el centro comercial cercano
animado por el sinfín de villancicos,
cuando hagáis el pesebre con vuestros hijos
y les expliquéis quién era el niño Jesús
y José y María
y cómo estaban ungidos por la bondad divina,
cuando el veinticuatro a la noche
esperéis a las 12 para brindar por el nacimiento
y las burbujas de cava
ayuden a bajar la suculenta cena
colmada de buenos augurios
ojalá que una pequeña sombra,
aunque más no sea una pequeña sombra
oscurezca vuestra sonrisa hipócrita
mientras Alepo se desangra.

Virtudes

Como las columnas de un templo griego
sustenta historias del pasado
batallas, precauciones, utopías
y
hasta amores sustenta.

Con un aliño de buenas vibras
y energías positivas
puede asumir un toque oriental
cosa que siempre está bien vista.
Hay que sembrarlo y cultivarlo
en la época precisa.
Y así, bien tratado
él se devora las otras mejillas,
lo ecuménico,
el buen rollismo
y la paz sin condiciones.
Si le hiciéramos más caso
tal vez no andaríamos
pisando siempre ese sorete.

El odio está cargado de virtudes.

Lentamente

Me tenderé
sobre el manto de la orilla
y el lucero forjará mis espejismos.
Entre los huecos que dejan
los sueños de la última pasión
sólo el silencio dibujará caminos.
La tierra tendrá el color del campesino
cuando el ocaso bese la lejana línea
y el pájaro anuncie la fuga.
Cobijado en mis pensares
te veré pasar de largo
y entonces percibiré mi ausencia
con la paz que cinceló el pasado.