Tiempo

Asomarse
a ese agua que descifra
el dorado lenguaje
de los flamencos.
Acariciar la red
cuando atrapa sueños
de mares ajenos.
Empujar nostalgias
de paisajes que nunca existieron.
Deslizarse
virgen por una nieve virgen
y luego sumergirse ciego
en el pequeño mar del mapa.
Mirar la jaula
donde habita la muerte
y esperar la llegada
de su libertad.

El que nunca llegará

El que nunca llegará
es un hombre
que extravió la llave
y en la espera
aprendió el olor de las adelfas,
las encinas, los madroños.
Que habita cuevas
donde duermen poetas ciegos
cansados de mirar donde no ven.
El que nunca llegará
olvidó el dibujo de los mapas,
los puntos y las rayas
y el orden de los colores.
El amor del que nunca llegará
es un tronco con raíces en la nada.

El mensaje

Cuando no soporte
la mirada suplicante
de la botella vacía
escribiré un mensaje.
En él pediré ayuda
o contaré un secreto
o una pena de amor
o dejaré constancia
de que en pocos minutos
iré en busca de mi muerte
tal como se deja escrito
en los mensajes verdaderos.
Luego será el intento
de encontrar el mar y su orilla
y para entonces me habré perdido
en el hueco de esta historia.

Sonata

Suena el miedo
en la bondad de la nota
y entre las olas de un mar roto
ahoga escaleras, alacranes
y el dolor
que deja su huella en las maderas.
Quiero enfrentarme a la desidia del charco
pero la fiebre arrincona el movimiento.
Con las luces del circo
llega el espanto
y un tormento anclado en las cuerdas.
La angustia camina
sobre la marca que dejó en la piedra
y sabe que la noche
no alcanza para el silencio.
Sólo hay esbozos de una victoria.

Oboe

La nota en la lágrima.
El tren se aleja
y hay un aire frío de otoño.
Dice el oboe
la tristeza que abrasa.
Y nosotros desnudos,
quietos,
desahuciados.
Ya no hay tren,
el aire insiste
y la nota aún es un recuerdo que perdura.
Todavía la oiremos cuando vuelva
esa primavera que quisimos
y alguien nos diga
que el tren ha regresado.

Musa

Te esperé
sentado ante un montón de hojas en blanco
y la botella
medio vacía a veces
y otras medio llena.
Pensé que traerías
un hallazgo entre las letras torturadas,
versos con el recuerdo
de la mujer que no supe amar,
el llanto en el alcohol cuando se vuelve poema
y la canción de un juglar.
Llegaste de la mano
del sueño, la soledad
y el oscuro reflejo de la nada.
Como siempre.