Esas calles

“Me detendré a llorar por los ausentes”
Pablo Milanés

Nunca volvemos
a pisar las mismas calles.
Ya no está la boca
donde desapareció la tortuga
ni el caballo de la calesita
durmiendo en el baldío
ni el muro con madreselvas
y una pintada en la que amabas a Amanda.
Pero encontramos rincones
donde llorar por los ausentes
y volvemos a ellos
con la mirada lejana,
las cunetas en la piel
y el libro que nunca se quemó.
Queremos preguntar
por los fusiles, los hermanos,
las patrias, los traidores,
por quiénes somos
y quiénes dejamos de ser
cuando no nos tocó morir.
Pero la voz nos fue robada
cuando la palabra dejó su hueco
en esa noche
de descargas y temblores.

Los sueños del poema

A Elvira Daudet,
porque dice que odia a esa vieja extraña.

La pavura del pájaro en el fuego,
la palabra condenada,
la idea que se vuelve muda,
el viento cruel de la cuesta.
Un dolor tiñe rincones
con las lumbres que agonizan.
Y sin embargo
la mancha intuye su derrota
y una guerrilla de versos
amanece cuando empuñas
los sueños del poema
en el teatro de las batallas perdidas.
Brota entonces el reflejo
en el canto de las gotas,
crece en el verso la palabra
y tú que sabes del amor en el vacío,
sigues amando
como sólo eligen
hacerlo las poetas.